Este artículo me parece muy interesante, instructivo y sencillo de leer. Nos ayuda a encontrar las claves en el manejo de nuestras vidas.
Últimamente he estado leyendo mucho acerca de la inteligencia emocional (si queréis leer más acerca de este tema, os aconsejo que busquéis discursos en YouTube de Howard Gardner, artículos escritos por él en Internet o incluso reseñas), en el contexto de lasinteligencias múltiples.
Este tipo de inteligencia, en el estudio del propio Gardner, se disocia en otros dos tipos de inteligencia: la inteligencia intrapersonal, y la inteligencia interpresonal. Ambas son muy interesantes, pero durante mi lectura, ha habido una de ellas que me ha interesado particularmente, y de la que hoy os hablaré: la inteligencia intrapersonal.
Esta pequeña «parcela» consiste, según la definición de Howard Gardner, en el conjunto de capacidades que nos permiten formar un modelo preciso y verídico de nosotros mismos, así como utilizar dicho modelo para desenvolvernos de manera eficiente en la vida, desarrolla la habilidad del conocimiento individual personal, su identidad y su autoestima, y, en cierta manera, determina nuestros éxitos y nuestros fracasos.
Hasta ahí, todo genial. ¿Aún no sabéis qué se puede sacar de esta parcelita tan pequeña? Pues mucho, diría yo. Las competencias de la inteligencia intrapersonal son tres: la autoconciencia, la autorregulación y la motivación, unos propósitos de año nuevo interesantes que quiero compartir con vosotros.
1. AUTOCONCIENCIA
- Conciencia emocional: Voy a identificar mis propias emociones y los efectos que éstas puedan tener. Cuando te dan una buena noticia (¿os acordáis de aquella entrada en la que os relataba cómo había llegado a ser traductora voluntaria para la ONU?) o incluso una mala, a veces no eres consciente de tus reacciones en el momento, pero hay que saber identificarlas (aunque cueste) y trabajarlas (aprender de los errores, por ejemplo).
- Autovaloración: Reconoceré mis propias fortalezas (en esto, todos somos unos genios), pero también mis limitaciones (aaamigo, ¡esto también!). El ser humano tiende siempre a reconocer sus puntos fuertes, pero no los débiles. Así que, si no lo habéis hecho aún, no seáis tontos, identificad vuestras flaquezas, aceptadlas y trabajadlas. No es cuestión de gritarlas al mundo, simplemente es cuestión de humildad y de sinceridad con uno mismo.

- Autoconfianza: En aquellos momentos en los que me siento un poco «chof», ya sea por motivos familiares o laborales, aquellos momentos en los que se me viene el mundo encima. Siempre tengo a personas que me quieren, que me apoyan y que creen en mí, pero a veces, aunque ayuda muchísimo y siempre consiguen sacarte una sonrisa, no es suficiente. Uno tiene que creer en sí mismo por encima de todo (si no me echo flores yo, ¿quién lo va a hacer entonces?), y si no lo hace, pues tiene que cambiar o trabajar más para conseguirlo (si no, la llevas cruda, amigo mío).
2. AUTORREGULACIÓN
- Autocontrol: Está relacionado con el primer punto. Tenemos que mantener vigiladas las emociones perturbadoras y nuestros impulsos, como pueden ser «no encuentro clientes», «qué va a ser de mí dentro de un año o dos». Ojo, yo soy la primera que sigue sus impulsos, pero también hay que tener cabeza para decir que no y controlarse.
Ejemplos:
- Aceptar un encargo que posiblemente no termines o termines «mal y pronto». –> MAL
- Comprarte un billete de avión de un día para otro y escaparte dos semanas al extranjero porque lo necesitas y vale la pena (y sí, lo he hecho). –> BIEN

- Confiabilidad: Debemos saber mantener los estándares adecuados de integridad y de honestidad con los demás y sobre todo, con nosotros mismos. Es lo que hemos dicho antes: ¿Soy capaz de realizar una traducción sobre X tema, teniendo en cuenta los factores A, B y C? ¿Sí? Genial. ¿No? Ya sabes lo que tienes que hacer.
- Conciencia: Debemos asumir las responsabilidades de nuestros actos, porque de lo contrario, tendremos a nuestro Pepito Grillo dándonos la lata (si no te deja en paz, algo habrás hecho, como dice mi madre) durante un tiempo, y esto, tarde o temprano, acabará pasándonos factura.

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